Ha finalizado el año 2011 y, bien por culpa de las turbulencias económicas, bien por la decadencia imparable de una forma de entender la cultura, las conmemoraciones musicales han pasado casi desapercibidas. En el caso de la del nacimiento de Franz Liszt merece la pena resaltar el congreso celebrado en Roma en el mes de diciembre. Ha sido una oportunidad de encuentro para estudiosos de varios países que han debatido sobre muchos de los aspectos problemáticos, todavía pendientes y, sobre todo, apasionantes. Clementina Cantillo, Mauricio Cogliani, Marta Grabocz, Roberto Giuliani, Giovanni Guanti, Johann Herczog, Elio Matassi, Jean Paul Olive, Quirino Principe, Madalena Soveral y Sara Zurletti, la organizadora, han debatido desde planteamientos multidisciplinares al tiempo que se pudo ver la película de Ophra Yerusalmi, Liszt’s dance with the Devil y escuchar algunas de las obras más representativas del compositor húngaro, incluida la Sonata en si menor.
En el recién comenzado 2012 los recortes marcarán la supervivencia o el final de diversas manifestaciones culturales. La música se verá perjudicada, sin duda. De ahí que los eventos en conmemoración de los diferentes de algunos compositores serán discretos y silenciosos. Obligatorio es que lo sean en el caso de John Cage. Pero algo similar sucederá con los de Joan Cabanilles, Jan Dussek, Claude Debussy, Giovanni Gabrielli, Hanns Eisler o Jules Massenet. A pesar de todo, puede ser buen momento para aprovechar y recordar sus obras.





